Luis de la Fuente: "En el fútbol, la diversidad racial es un tema superadísimo y un ejemplo a seguir; el mundo actual es así"

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Luis de la Fuente (Haro, 1961) mantiene la calma en el caos. Le rodean trabajadores de la Federación Española; de su agencia de representación, YouFirst; de la marca de relojes de la que es imagen y en cuya boutique estamos, IWC Schaffhausen, y un buen puñado de curiosos que se han acercado al ver al seleccionador nacional de fútbol, pero él no se inmuta. Sonríe y saluda a todo el mundo, hasta que logramos sentarnos para hablar. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, hemos quedado en darle un respiro a la actualidad, la lista y las lesiones para hablar de él, del paso del tiempo y de su forma de entender esa vida que le ha cambiado radicalmente en cuatro años.
- ¿El tiempo te ocupa o te preocupa?
- Cada vez me preocupa menos y disfruto más de cada momento. He sido siempre una persona muy prudente, que miraba la vida con mucha perspectiva y pensando en el medio y largo plazo, pero de un tiempo a esta parte me he hecho un poco cortoplacista en cuanto a la valoración del tiempo y he empezado a vivir cada momento y cada segundo de mi vida con mucha intensidad. Soy más consciente y disfruto más de lo que hago.
- Pensar a corto plazo es casi indispensable si eres entrenador, la única profesión del mundo que siempre acaba mal. Sabes que, antes o después, te van a echar.
- [Risas] Es cierto y pasión es la palabra clave para entender que nos dediquemos a esto. Tengo la fortuna y el privilegio de haber convertido mi pasión en mi profesión. Llevo 50 años viviendo del fútbol y todavía me queda cuerda para rato. Ahora mismo, como seleccionador, estoy viviendo un momento fantástico y voy a disfrutarlo dure lo que dure. Para ello no me queda más remedio que mirar sólo al presente porque, como bien comentas, todos los entrenadores sabemos que este trabajo se mantiene día a día y resultado a resultado, que se puede acabar en cualquier momento. Aquí no puedes hacer un planteamiento de a ver qué pasa dentro de cinco meses. No, aquí es esta semana y este partido. Punto. Uno se acostumbra a vivir así y he trasladado ese cortoplacismo a mi vida privada. Me está gustando.
- Fuiste profesional (254 partidos en Primera con Athletic y Sevilla) cuando un futbolista aún podía llevar una vida casi anónima y entrenador de formación durante 25 años. La popularidad y los focos te llegaron con 60 años. ¿Aún soñabas con algo así?
- No, pero me alegro de que haya sucedido así, por el camino largo. Me ha llegado en el momento oportuno. Seguramente, en otra etapa de mi vida no hubiera podido estar a la altura de las necesidades, la demanda y la responsabilidad que tiene este puesto. ¿Por qué? Porque ahora tengo la madurez y el conocimiento necesarios para ejercer el cargo. La materia prima la he ido trabajando y ahora conozco perfectamente el mundo donde me estoy moviendo, la Federación y las responsabilidades que tiene un seleccionador, que poco tiene que ver con un entrenador de club. Prácticamente, son trabajos diferentes. He llegado aquí justo en el momento en que tenía que llegar.
- ¿Te consideras más un formador que un entrenador?
- Sí, para mí es de vital importancia la formación de las personas. Me considero un humanista. Si algo he aprendido en la vida es que el fútbol, como todo, va de personas. Mi inquietud para empezar a trabajar como entrenador fue poner en práctica la herencia que había adquirido como jugador del Athletic, porque allí tenemos un sentido de la educación y de la formación muy importante que te cala y te deja huella para siempre. Es lo que he tratado de transmitir y poner en práctica durante toda mi carrera y con mis diferentes responsabilidades. Tú diriges a personas y mi principal objetivo es que estas personas sean buena gente y entiendan los principios del fútbol como un motor fundamental en la vida y una escuela de valores.
- ¿Se es injusto con los futbolistas o son los críos multimillonarios y fuera de la realidad que tan a menudo pintamos?
- Hay mucho de tópico en eso. Son chavales jóvenes que, como cualquier persona de su edad, necesitan una formación que debemos darles, con naturalidad, los responsables. Al final, nuestra materia prima son personas con las mismas inquietudes y necesidades que cualquier otro chico, pero que deciden dedicarse a una actividad deportiva muy popular. Hay que enseñarles que el fútbol tiene que ser esa escuela de valores que repito una y otra vez. Los que hemos estado en un vestuario sabemos que formar parte de uno lleva implícito ser generoso, solidario, buen compañero y anteponer el bien común al bien individual. Esos son los principios que ha de tener el fútbol. Si entendemos que esto va de personas y que las educamos para que desempeñen una profesión, todo es mucho más sencillo.
- Pero en la vida de una estrella del fútbol hay mucho más que el vestuario.
- Con los futbolistas, creo que se ponen en el punto de mira los aspectos menos importantes de la actividad de estos jóvenes. Antes de destacar si un jugador tiene un deportivo o se va de vacaciones a una isla, hay que poner el foco en lo verdaderamente importante que es que ese chaval todos los días entrena, trabaja con entrenador personal, nutricionista y psicólogo, juega bajo una presión increíble y, además, tiene un talento especial que no tiene otra gente. Eso es lo que verdaderamente debemos poner en valor, a lo que hay que dar importancia y visibilidad. Lo que rodea a eso, que es lo que se destaca en redes sociales y en determinados medios, es anecdótico y dice mucho menos del futbolista que su día a día. Yo me ocupo y me centro en poner el foco en lo que considero importante, que es esa parte humana del deportista.

Luis de la Fuente posa en la boutique de IWC Schaffhausen.Alberto Di Lolli
- Tengo la sensación que, cuando se critica a un adolescente como Lamine Yamal por un gesto o una publicación, buena parte del problema es generacional: la mayoría de los que hablamos y escribimos de fútbol somos señores mayores que no entendemos el mundo actual de los jóvenes.
- Claro, hacen cosas que nosotros no hacíamos y no entendemos, pero la madurez de Lamine es increíble y se ve en su día a día profesional, que es intachable. Yo a su edad y con su talento sí que la liaría [risas]. Para entenderse hay que hacer por entenderse. En la Eurocopa, tuvimos a Lamine con 16 años y a Jesús Navas, que tenía 39 y por edad podía ser su padre. Lo vivían con total naturalidad y muy buena armonía porque importante era el grupo, pero qué duda cabe que ha cambiado el contexto con los móviles y las redes sociales. En realidad, eso sucede en cada generación, los 18 años de cada uno son diferentes, lo que permanece e importa es la esencia humana y los valores atemporales: ser respetuoso, educado, facilitar la convivencia, etc. Eso es igual hace 100 años que hoy. Esos valores del deporte no pasan de moda y todos los chicos que vienen a la selección los tienen. Para mí es muy importante que utilicemos el altavoz que tenemos para transmitir eso.
- Otro mensaje que ha transmitido esta selección, con Lamine y Nico Williams siendo fundamentales para ganar la Eurocopa y soñar con el Mundial, es la normalización de esta España multicultural. En una sociedad donde algunos hablan de la "prioridad nacional", ¿qué importancia das a esto?
- Vivo la mezcla y la diversidad con total naturalidad desde que tengo uso de razón. Cuando era futbolista, ya convivía con futbolistas de distintas nacionalidades, ideologías, credos y razas. Dentro del fútbol, de los vestuarios, es un asunto superadísimo y creo que es un ejemplo a seguir por todos porque el mundo actual es así. Estamos en la calle y vemos que el futuro es este, una España totalmente multirracial e integrada. Lo único que hay que hacer es estar a la altura de lo que demanda una sociedad, que es convivencia, respeto y colaboración. Esa es la clave de que un grupo funcione bien, sea un país o un equipo de fútbol como el nuestro, que es un grupo muy unido y muy potente en lo colectivo. Es una de nuestras grandes fortalezas y me gustaría que lo fuera de toda España.
- No parece que vaya por ahí la cosa, aunque si algo puede lograr unir España, aunque sea durante unas semanas, es ganar un Mundial. Bonita presión.
- No es presión, es un honor. Yo he viajado mucho por toda España y allá donde voy, créeme, lo que más veo en la gente es ilusión, cohesión y sentido común, tanto de inteligencia como de comunidad. Es muy importante ver a un país unido alrededor de algo y pocas cosas lo consiguen como el deporte. De crío, viví con mucha intensidad el sentimiento de selección y me encanta ver que la gente vuelve a sentirlo de una manera especial. Hay una ilusión para este Mundial al nivel de la de 2010, lo que supone un orgullo enorme y una responsabilidad igual de grande. Veo la tensión política y social que hay ahora mismo y entiendo que a la gente le preocupe su situación económica, familiar y laboral. Es humano, pero el fútbol tiene el poder de hacer que se olviden muchas de esas cosas durante un rato. Eso es un privilegio.
- Cuando llegaste al cargo, hubo muchos chistes y muchas críticas sobre tu forma de ser, se te pintó a veces como un cuñao. ¿Te dolió? ¿Sentiste que no se te respetaba?
- No. Soy riojano y ese es un aspecto muy importante para mí. ¿Por qué? Porque estoy muy orgulloso de mis orígenes y de ser un tío de pueblo. Me ha forjado un carácter que es el que me permite convivir y soportar esos comentarios que en algún momento quisieron ser hirientes y, en vez de herirme, lograron motivarme más y sacar lo mejor de mí mismo. Que cada cual diga lo que quiera, yo estoy orgulloso de quien soy y de dónde vengo.
- Nada que ganar una Eurocopa no cure porque ya no se oyen. ¿No has tenido la tentación de pasar facturas?
- No, porque la mejor lección que le puedes dar a una persona cuando tienes los argumentos y las herramientas para hacerle un reproche públicamente, es no hacérselo. Ellos saben que se equivocaron y yo les muestro que no hay que humillar a nadie. Además, no soy nada vengativo ni rencoroso. Soy una persona que disfruta mucho de cada segundo del privilegio de estar donde estoy y donde tengo toda la intención de seguir estando un poco más de tiempo. ¿Cómo? En mes y medio, hay un Mundial...
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